Cuando el equipo jurídico se convierte en multiplicador de capacidad jurídica dentro de la organización
Cómo un equipo jurídico entrenado con capacidad Protsumer puede desarrollar a otros miembros de la organización para anticipar, prevenir, gestionar, resolver y aprender frente al riesgo legal del consumidor digital.
En muchas organizaciones, el equipo jurídico es el lugar donde se concentra el conocimiento especializado sobre el derecho aplicable al negocio. Sin embargo, gran parte del riesgo legal del consumidor digital se origina o se materializa en decisiones que toman otros miembros de la organización.
Marketing comunica. Producto diseña. Tecnología implementa. Servicio al cliente responde. Operaciones ejecuta. Comercial ofrece. Cumplimiento supervisa. Dirección decide. Todos pueden relacionarse, de una u otra manera, con situaciones que generan riesgo jurídico del consumidor digital.
Por eso, la capacidad jurídica del equipo legal puede tener un alcance mucho mayor cuando no permanece exclusivamente dentro del propio equipo, sino que se convierte en capacidad que puede ser transferida, explicada y aplicada por quienes participan en las decisiones de la organización.
No es necesario que todos sean abogados para que una organización desarrolle mayor capacidad jurídica.
Lo que sí resulta necesario es que las personas cuyas decisiones pueden generar, aumentar, prevenir o resolver riesgo jurídico comprendan qué deben identificar, cuándo deben involucrar al equipo jurídico y cómo pueden actuar de manera coherente con los fundamentos jurídicos definidos por ese equipo.
La primera capacidad que debe desarrollarse es la del propio equipo legal
El punto de partida es que el equipo jurídico desarrolle una capacidad profesional compartida para comprender los fundamentos jurídicos relevantes, identificar problemas, anticipar riesgos y actuar durante todo el ciclo del riesgo legal del consumidor digital.
Esto permite que los abogados no trabajen únicamente como receptores de problemas ya formulados, sino también como desarrolladores de capacidad jurídica dentro de la organización.
El equipo jurídico puede convertir el conocimiento especializado en criterios comprensibles para otros equipos
La capacidad jurídica no se multiplica simplemente entregando normas, políticas o documentos. El equipo jurídico puede traducir sus fundamentos y criterios en preguntas, señales, decisiones y comportamientos que otras áreas puedan reconocer en su trabajo cotidiano.
Así, el conocimiento jurídico deja de estar solamente en documentos o en la experiencia individual de los abogados y comienza a incorporarse en la manera en que la organización identifica y gestiona situaciones relevantes.
El equipo jurídico puede convertirse en entrenador interno de capacidad jurídica
Una vez que el equipo legal cuenta con una metodología común, puede entrenar a las personas que intervienen en las decisiones relacionadas con el consumidor digital.
No se trata de convertir a otros profesionales en abogados. Se trata de desarrollar en ellos una capacidad suficiente para reconocer situaciones jurídicamente relevantes, comprender los principios y criterios aplicables, anticipar determinadas consecuencias y saber cuándo y cómo escalar una situación al equipo jurídico.
A las áreas que participan en el ciclo del riesgo
Identificar riesgos jurídicos en mensajes, ofertas, campañas y comunicaciones digitales.
Considerar implicaciones jurídicas antes de implementar determinadas funcionalidades o cambios.
Reconocer situaciones que pueden requerir análisis, prevención o intervención jurídica.
Integrar criterios jurídicos en decisiones que afectan la relación con consumidores.
Conectar señales de riesgo con los fundamentos y respuestas jurídicas del equipo.
Comprender cuándo una decisión empresarial contiene dimensiones jurídicas relevantes.
Una organización puede compartir una misma lógica de actuación jurídica
La capacidad también puede extenderse a la organización cliente
Un equipo jurídico externo puede trabajar no solamente para resolver asuntos que llegan al despacho, sino también para desarrollar capacidad en las personas de la organización cliente que toman decisiones relacionadas con el riesgo legal del consumidor digital.
El equipo de abogados puede entrenar a sus clientes internos para reconocer determinadas situaciones, formular mejor las preguntas jurídicas, involucrar oportunamente al equipo legal y actuar conforme a criterios previamente desarrollados.
El equipo legal puede convertirse en una capacidad transversal de la organización
En una organización con equipo jurídico interno, la misma lógica permite que los abogados desarrollen capacidades en las áreas que interactúan diariamente con consumidores, productos, servicios, comunicaciones y decisiones empresariales.
De esta manera, el equipo jurídico no pierde su función especializada. Por el contrario, puede ampliar el alcance de esa especialización mediante una organización que reconoce antes los problemas y sabe cuándo acudir al conocimiento jurídico experto.
Entrenar una capacidad compartida puede reducir la dependencia de intervenciones jurídicas tardías.
Cuando las personas conocen las señales que deben observar y los momentos en los que deben involucrar al equipo jurídico, determinadas situaciones pueden llegar mejor formuladas, con mayor información y en momentos más oportunos.
Esto no significa reemplazar al abogado. Significa utilizar mejor el conocimiento jurídico especializado y reservar la intervención jurídica para aquello que requiere análisis, criterio y decisión profesional.
El equipo jurídico entrenado deja de ser solamente un punto de respuesta y puede convertirse en un punto de desarrollo de capacidad.
La organización puede reconocer situaciones jurídicamente relevantes antes.
Las consultas pueden llegar con hechos, contexto y preguntas mejor estructuradas.
El conocimiento jurídico puede incorporarse antes de que aparezca el conflicto.
La experiencia jurídica puede convertirse en criterios útiles para más personas.
Se trata de ampliar el alcance de su capacidad jurídica.
El entrenamiento de otras áreas no convierte a sus integrantes en abogados ni sustituye el análisis jurídico especializado. Su propósito es que la organización pueda reconocer mejor el riesgo, actuar de forma más informada y acudir al equipo jurídico en el momento y con la información adecuados.
Entrenar al equipo jurídico para que el equipo jurídico pueda entrenar a la organización.
El resultado buscado es una capacidad jurídica que no permanece aislada en los abogados, sino que puede extenderse de manera ordenada a las personas y áreas que se relacionan con el riesgo legal del consumidor digital.
Desarrolle la capacidad jurídica de su equipo para multiplicarla dentro de la organización.
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