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¿Cómo es un equipo de abogados diligente ante el riesgo legal del consumidor digital?

La diligencia jurídica no consiste solamente en conocer normas puntuales. Consiste en comprender y atender el todo del derecho aplicable, actuar conforme a sus fundamentos, hacer jurídicamente viable cada asunto y convertir el deber ser jurídico en prevención, corrección y realización jurídica.

ARTÍCULO 05

La diligencia jurídica no se agota en conocer la norma.

En asuntos relacionados con consumidores digitales, un equipo jurídico puede conocer las normas aplicables y, aun así, no contar con la capacidad necesaria para gestionar adecuadamente el riesgo legal que surge de una decisión, una comunicación, un producto, un servicio o un conflicto.

La razón es sencilla: el riesgo legal no aparece aislado en una disposición normativa. Surge dentro de situaciones concretas que exigen comprender el contexto, identificar los deberes jurídicos relevantes, valorar alternativas, anticipar consecuencias y decidir cómo actuar.


La pregunta no es solamente qué dice la ley.

La pregunta profesional es qué debe hacer jurídicamente el equipo frente a la situación concreta.

Comprender el todo del derecho aplicable

La diligencia exige una comprensión suficiente del conjunto de normas, principios, obligaciones, derechos, procedimientos y criterios que pueden incidir en un asunto.

Esto resulta especialmente relevante en el entorno digital, donde una misma situación puede involucrar simultáneamente asuntos de protección al consumidor, contratación, publicidad, datos personales, comercio electrónico, regulación sectorial, responsabilidad y mecanismos de resolución de conflictos.

Por eso, limitar el análisis a una norma puntual puede producir una respuesta formalmente correcta pero profesionalmente insuficiente.

Actuar conforme a los fundamentos jurídicos

Conocer reglas no es lo mismo que comprender los fundamentos que permiten interpretarlas y aplicarlas correctamente.

Un equipo diligente necesita identificar qué principios y fundamentos jurídicos orientan la decisión, cómo se relacionan entre sí y qué implicaciones tienen para la actuación concreta de la organización.

La diligencia, por tanto, no consiste únicamente en responder si una conducta está permitida o prohibida. También implica determinar cómo hacer jurídicamente viable aquello que la organización necesita realizar.

Hacer jurídicamente viable cada asunto

La función jurídica adquiere valor cuando consigue conectar el conocimiento del derecho con la realidad en la que debe operar.

Esto supone identificar alternativas, advertir restricciones, anticipar escenarios, proponer cursos de acción y acompañar las decisiones que permitan actuar dentro del marco jurídico aplicable.

En este sentido, la diligencia jurídica no debería reducirse a decir “sí” o “no”. Debe contribuir a responder cómo puede realizarse jurídicamente una determinada actividad, decisión o estrategia.

CAPACIDAD JURÍDICA

Del conocimiento jurídico a la capacidad de actuar jurídicamente.

Convertir el deber ser jurídico en prevención y corrección

La diligencia también se manifiesta en la capacidad de actuar antes de que aparezca el conflicto y de aprender cuando el conflicto ya ocurrió.

Antes del conflicto, el equipo puede identificar riesgos, advertir puntos críticos y contribuir a establecer mecanismos jurídicos de prevención.

Durante el conflicto, necesita analizar la situación, evaluar alternativas, coordinar la respuesta jurídica y tomar decisiones.

Después del conflicto, puede convertir la experiencia en aprendizaje para fortalecer futuras decisiones y prevenir situaciones similares.

La diligencia como capacidad colectiva

Cuando el riesgo legal afecta decisiones de negocio, producto, operaciones, tecnología o relación con consumidores, la diligencia no depende únicamente de la actuación individual de un abogado.

Requiere que el equipo jurídico pueda compartir criterios, identificar riesgos, interpretar el contexto, construir alternativas y actuar de manera coordinada.

Por eso, una pregunta relevante para cualquier equipo jurídico es si cuenta solamente con conocimiento jurídico o si ha desarrollado una capacidad colectiva para convertir ese conocimiento en decisiones y acciones jurídicamente adecuadas.

MODELO PROTSUMER

ANTICIPAR. PREVENIR. GESTIONAR. RESOLVER. APRENDER.

El reto consiste en convertir el conocimiento jurídico en capacidad profesional aplicada a lo largo del ciclo completo del riesgo y del conflicto del consumidor digital.

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El conocimiento jurídico adquiere valor cuando puede convertirse en acción.

Protsumer desarrolla capacidades profesionales aplicadas para equipos jurídicos frente al riesgo legal del consumidor digital.


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